Sin duda los psiquiatras tienen amplios conocimientos y la mejor información sobre las enfermedades mentales y, en particular, sobre el trastorno bipolar. Pero, para ser sinceros, a veces parece como si les costara «soltarla». Evidentemente, este pensamiento mío es una idiotez que carece de base y tan solo es reflejo, a mi modo de ver, de que algunos profesionales parezcan más preocupados, al menos inconscientemente, de curar la enfermedad —como si fuera una cosa abstracta— que de curar al la enfermo, cuando en realidad es imposible hacer lo primero descuidando al segundo. El hecho es que la información es vital, no solo para que la maneje el profesional, sino también para el paciente y sus familiares, así como para el entorno social. Cuanto más conocimiento se tenga del TAB a cualquiera de los niveles mejor será la evolución global del trastorno, no me cabe duda.