Durante años este blog ha vivido en yosoybipolar.es. Ahora cambia de casa y pasa a estar en yosoybipolar.com.
No cambia el proyecto. No cambia la intención. No cambia lo esencial.
Seguimos aquí.
La nueva dirección es:
Una mudanza digital
Una mudanza digital no tiene cajas, ni cinta de embalar, ni muebles que subir por la escalera. Pero también tiene sus pequeños sobresaltos, sus pérdidas, sus ajustes y sus momentos en los que uno se pregunta por qué demonios no se dedicó a coleccionar sellos en vez de mantener una web.
Por razones técnicas y administrativas, Yo soy bipolar deja atrás el dominio anterior y continúa su camino en yosoybipolar.com.
Lo digo de manera sencilla porque tampoco merece la pena convertir esto en una novela de suspense informático. Lo importante no es el cambio de terminación, sino la continuidad del proyecto.
El blog sigue vivo.
La casa cambia, el propósito no
Este espacio nació para hablar del trastorno bipolar desde la experiencia, la información y la necesidad de acompañarnos un poco mejor.
No desde la teoría fría, aunque la teoría importe. No desde el optimismo obligatorio, que a veces resulta casi ofensivo. Tampoco desde el victimismo, que termina siendo una habitación demasiado pequeña.
Este blog nació para decir: esto existe, esto duele, esto se puede entender mejor y nadie debería atravesarlo completamente solo.
Ese sigue siendo el propósito.
Hablar de manía, depresión, diagnóstico, medicación, familia, pareja, incomprensión, estigma, miedo, recaídas, estabilidad y esperanza. Pero esperanza realista, de la que no niega la enfermedad ni la disfraza de oportunidad espiritual con lacito.
El trastorno bipolar es una enfermedad seria. Puede romper vidas. Pero también se puede vivir con ella, tratarla, conocerla, explicarla y, en muchos casos, mantenerla dentro de unos límites razonables.
Para eso está este blog.
Una ocasión para ordenar la casa
El cambio de dominio ha servido también para revisar la web, ordenar contenidos, actualizar entradas, limpiar algunas cosas que habían quedado envejecidas y devolver al blog una presencia más clara.
No diré que haya sido divertido, porque una cosa es tener sentido del humor y otra mentir descaradamente.
Pero sí ha merecido la pena.
Con el tiempo, una web se parece un poco a una casa vivida: se acumulan papeles, enlaces antiguos, textos que ya no dicen exactamente lo que uno quiere decir, imágenes que se quedan cortas, páginas que funcionan a medias y pequeñas chapuzas que un día parecieron provisionales y acaban cumpliendo condena indefinida.
Esta mudanza ha sido una buena excusa para mirar todo eso y dejarlo un poco más digno.
O, al menos, un poco menos indigno, que en Internet ya es una victoria considerable.
Para quienes lleguen desde la antigua dirección
Si conocías el blog por yosoybipolar.es, te agradecería que guardes la nueva dirección:
También puedes actualizar enlaces, marcadores o favoritos si tenías alguna entrada guardada.
La idea es que todo el contenido principal siga estando disponible y que quien busque información sobre trastorno bipolar pueda encontrarla sin demasiadas vueltas.
Porque bastante complicado es ya el trastorno como para que encima haya que hacer arqueología digital para encontrar una entrada.
Gracias por seguir al otro lado
Un blog de este tipo no tiene sentido solo por quien lo escribe.
Tiene sentido porque alguien lo lee. Porque alguien llega una noche buscando una explicación. Porque alguien encuentra una frase que le sirve. Porque un familiar entiende un poco mejor. Porque una persona diagnosticada se reconoce y piensa: “no soy el único”.
Esa es la parte importante.
Así que gracias a quienes habéis pasado por aquí durante estos años. A quienes habéis leído en silencio. A quienes habéis escrito. A quienes habéis compartido alguna entrada. A quienes habéis llegado por casualidad y os habéis quedado un rato.
El dominio cambia, pero la conversación continúa.
Seguimos
Hay proyectos que sobreviven a base de entusiasmo. Otros sobreviven a base de cabezonería. Este probablemente tenga algo de las dos cosas.
Yo soy bipolar sigue adelante en su nueva dirección.
Con la misma voluntad de siempre: informar, acompañar, desmontar tópicos y hablar del trastorno bipolar sin miedo, sin adornos innecesarios y sin convertir la enfermedad en una caricatura.
Nos vemos en:
Nueva dirección.
El mismo propósito.
Y, por suerte o por terquedad, todavía muchas cosas que decir.


