
De yosoybipolar.es a yosoybipolar.com: el proyecto continúa
Durante años este blog ha vivido en yosoybipolar.es. Ahora cambia de casa y pasa a estar en yosoybipolar.com. No cambia el proyecto. No cambia la

Durante años este blog ha vivido en yosoybipolar.es. Ahora cambia de casa y pasa a estar en yosoybipolar.com. No cambia el proyecto. No cambia la

En 2020, este blog recibió una distinción como uno de los mejores blogs sobre trastorno bipolar. No fue un premio con alfombra roja, ni con

Cuarenta años conviviendo con la bipolaridad dan para mucho. Dan para escribir un libro entero, y en cierto modo ya lo he hecho. Pero hoy

Este post va dirigido a todos aquellos que sin sufrir el trastorno se lo pregunten, bien por curiosidad o por deseo de ayudarnos.

Creo firmemente que los bipolares somos, en el mejor de los sentidos, personas como las demás, es decir, (casi) normales —y digo «casi» porque el que se considere normal que tire la primera piedra—. Y no es que quiera creerlo —que, lógicamente, quiero— sino que los hechos me hacen pensar que realmente lo somos.

Dejemos las cosas claras: por si alguien todavía lo duda, sufrir un trastorno bipolar es una mierda frita. Cualquiera que lo padezca lo sabe. Y es que maldita la gracia que tiene estar bien, de repente hacer locuras un tiempo y terminar deprimido durante una temporada más larga aún. Tiene mandanga la cosa.

Hoy es un día guay para mí. En realidad es un viernes cualquiera y yo, que además odio madrugar porque soy un noctámbulo empedernido, lo he empezado con una visita a mi locódromo a hacerme un análisis de sangre a primera hora de la mañana para lo de siempre, ya sabes, a ver cómo andan mis niveles de litio y qué perrerías están haciendo los medicamentos en mi cuerpo. Pero me da igual, he decidido montarme la celebración hoy, que además empieza el finde y este disfrute no me lo quita nadie.

Hoy quiero compartir contigo un pequeño truquito que ojalá no tengas que utilizar nunca, pero que quizá te pueda resultar útil. Bueno, sobre todo, más que útil para ti, pienso que lo es en primer término para las personas que te rodean y te quieren y que en esos momentos de fiebre maníaca en los que no nos encomendamos a nadie, puede servir para que de alguna manera hagas un poquito más de caso a las personas que desean ayudarte.

No lo digo por liar más el tema de la bipolaridad ni por rizar el rizo por diversión, sino todo lo contrario. Pero lo cierto es que es así, que somos tripolares.
La explicación es muy sencilla: ninguno de los que sufrimos esta enfermedad estamos constantemente en una fase maníaca o fase depresiva, por muy activos que seamos y por mucho amor (es un decir) que le tengamos al trastorno. Lo más habitual es que los afectados pasemos una parte muy importante de nuestras vidas ajenos al TAB y a sus putaditas, ajenos, en fin, a la maldita bipolaridad. La mayor parte del tiempo somos normales.

Desconozco los caminos que conducen a las demás personas al trastorno bipolar, por lo que solo puedo hablar del mío. En todo caso, tengo la intuición de que mi ruta tiene poco de original y probablemente la hayas recorrido de forma parecida.