Así se siente tener trastorno bipolar

Una de las cosas más difíciles para una persona con trastorno bipolar es explicar cómo se siente.

Y quizá el primer obstáculo sea precisamente ese: reconocerse. Reconocer ante los demás lo que a veces ya cuesta reconocer ante uno mismo. Decir “tengo trastorno bipolar” no es simplemente dar una información médica. Es exponerse.

Exponerse a que te miren de otra manera. A que te tengan miedo. A que te compadezcan. A que te reduzcan al diagnóstico. A que piensen que eres inestable, peligroso, raro, exagerado o incapaz.

Por eso esta escena de Modern Love, interpretada por Anne Hathaway, me parece tan potente.

https://www.youtube.com/watch?v=h3craIPNjE4</strong></p>

El miedo a decirlo

El temor que muestra el personaje es un temor que muchos conocemos demasiado bien.

Miedo a no ser comprendidos. Miedo al rechazo. Miedo a que se alejen los amigos. Miedo a perder una pareja o a no conseguirla. Miedo a que en el trabajo alguien piense: “¿quién va a contratar a una persona así?”. Miedo, en definitiva, a que el diagnóstico pese más que la persona.

Dudo que haya muchas personas con trastorno bipolar que no se reconozcan, al menos en parte, en esa mezcla de vergüenza, prudencia, cansancio y necesidad de ser aceptadas.

No es una rareza simpática

Ojalá escenas como esta sirvieran para que algunos de esos buenistas que frivolizan con la bipolaridad empezaran a comprender algo básico: el trastorno bipolar no es un don, ni una bendición, ni una oportunidad espiritual, ni una extravagancia creativa con música de fondo.

La bipolaridad no es “tener mucho carácter”. No es cambiar de humor en una tarde. No es ser intenso, caprichoso o imprevisible. No es una etiqueta moderna para adornar una personalidad difícil.

El trastorno bipolar es una enfermedad.

Y sí, lo diré como lo siento: una puta enfermedad.

Una enfermedad que puede destrozar una vida

El trastorno bipolar puede romper relaciones, trabajos, economías, proyectos, reputaciones y años enteros de vida. Puede llevarte a hacer cosas que jamás habrías hecho estando bien. Puede hundirte en depresiones insoportables. Puede empujarte a brotes en los que la realidad se deforma y tú, mientras tanto, estás convencido de que todo encaja.

Incluso en los casos más leves, genera un sufrimiento difícil de explicar a quien no lo ha vivido.

Por eso me molesta tanto cuando se habla de la bipolaridad como si fuera una peculiaridad simpática. Como si fuera una forma distinta de ser. Como si lo grave fuera el estigma y no también la enfermedad misma.

El estigma existe, desde luego. Y hay que combatirlo. Pero combatir el estigma no debería llevarnos a maquillar el trastorno hasta convertirlo en algo casi deseable.

No tenemos que dar las gracias por esto

Yo soy el primero que quiere vivir con esperanza. Confío en que algún día podamos curar el trastorno bipolar o, al menos, tratarlo mucho mejor de lo que hoy podemos. Y mientras tanto creo en la medicación, en la investigación, en la psicoeducación, en la terapia, en los hábitos y en todo lo que nos ayude a vivir con más estabilidad.

Pero una cosa es tener esperanza y otra muy distinta es dar las gracias por una enfermedad que no hemos elegido.

Quienes tenemos este diagnóstico no solemos tener muchas ganas de agradecer a la vida semejante “gracia”. Y si no somos muy mala gente, ni siquiera se la desearíamos a nuestro peor enemigo.

La persona no es el diagnóstico

Dicho todo esto, también conviene aclarar algo: tener trastorno bipolar no nos convierte en una enfermedad andante.

Somos personas. Personas con historia, carácter, talento, defectos, humor, manías, deseos, contradicciones y dignidad. El diagnóstico explica una parte importante de nuestra vida, pero no la agota.

Por eso necesitamos que se entienda la enfermedad sin que se nos reduzca a ella.

Necesitamos poder decir “tengo trastorno bipolar” sin que el mundo se aparte un paso.

Y necesitamos que, cuando alguien vea una escena como esta, comprenda al menos una cosa: detrás de esa confesión no hay teatro, ni victimismo, ni ganas de llamar la atención. Hay miedo. Hay sufrimiento. Hay pudor. Y también hay una enorme necesidad de ser mirados sin caricatura.

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3 respuestas

  1. Me han diagnosticado con trastorno bipolar hace poco tomaba 1/2 pastilla de ácido valproico y una dra de cabecera me dijo que me tomara 1 entera por la mañana hasta que no tuviese visita de nuevo con el psiquiatra desde entonces me he sentido deprimida cuando antes mi ánimo estaba bien .

    1. Hola, Pili.

      Lamento escuchar que has estado enfrentando dificultades desde que se te ajustó la dosis de ácido valproico. Es común que la medicación y sus ajustes iniciales puedan tener un impacto en el estado de ánimo, especialmente en personas con trastorno bipolar. La transición a una dosis diferente puede requerir tiempo para que tu cuerpo se adapte. Es importante que sigas comunicándote con tu psiquiatra sobre cómo te sientes. Pueden ayudarte a entender si esta reacción es una respuesta temporal a la modificación de la dosis o si necesita ser ajustada nuevamente. A veces, es necesario probar diferentes medicamentos o dosis antes de encontrar la combinación adecuada para ti.
      Recuerda que el trastorno bipolar es una condición compleja, y el proceso de encontrar el tratamiento adecuado puede llevar tiempo. La comunicación abierta con tu profesional de la salud mental es fundamental para lograr el equilibrio que necesitas. Además, el apoyo emocional de amigos y familiares también puede ser de gran ayuda.
      No dudes en hablar con tu psiquiatra sobre cómo te está afectando la dosis actual, y si experimentas efectos secundarios significativos o un cambio en tu estado de ánimo, es fundamental que se lo comuniques para que puedan tomar decisiones informadas sobre tu tratamiento.
      Mantén la esperanza, ya que muchas personas con trastorno bipolar encuentran estabilidad y bienestar a través del tratamiento adecuado. Por mi parte, aquí me tienes para responder cualquier pregunta adicional que puedas tener y brindarte apoyo en tu viaje hacia la salud mental. ¡Cuidate mucho!

    2. Hola, Pili.

      Lamento escuchar que has estado enfrentando dificultades desde que se te ajustó la dosis de ácido valproico. Es común que la medicación y sus ajustes iniciales puedan tener un impacto en el estado de ánimo, especialmente en personas con trastorno bipolar. La transición a una dosis diferente puede requerir tiempo para que tu cuerpo se adapte. Es importante que sigas comunicándote con tu psiquiatra sobre cómo te sientes. Pueden ayudarte a entender si esta reacción es una respuesta temporal a la modificación de la dosis o si necesita ser ajustada nuevamente. A veces, es necesario probar diferentes medicamentos o dosis antes de encontrar la combinación adecuada para ti.
      Recuerda que el trastorno bipolar es una condición compleja, y el proceso de encontrar el tratamiento adecuado puede llevar tiempo. La comunicación abierta con tu profesional de la salud mental es fundamental para lograr el equilibrio que necesitas. Además, el apoyo emocional de amigos y familiares también puede ser de gran ayuda.
      No dudes en hablar con tu psiquiatra sobre cómo te está afectando la dosis actual, y si experimentas efectos secundarios significativos o un cambio en tu estado de ánimo, es fundamental que se lo comuniques para que puedan tomar decisiones informadas sobre tu tratamiento.
      Mantén la esperanza, ya que muchas personas con trastorno bipolar encuentran estabilidad y bienestar a través del tratamiento adecuado. Estoy aquí para responder cualquier pregunta adicional que puedas tener y brindarte apoyo en tu viaje hacia la salud mental. ¡Cuídate mucho!

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