¿Era bipolar Leonardo da Vinci? El peligro de diagnosticar genios a distancia

Esta entrada es una pequeña trampa.

No va exactamente sobre Leonardo da Vinci, sino sobre nuestra costumbre de poner etiquetas. Etiquetas clínicas, sociales, morales o biográficas. A veces para explicar mejor. Otras veces para adornar una historia. Y muchas veces, sencillamente, para no pensar demasiado.

La pregunta es esta: ¿podemos decir alegremente que Leonardo da Vinci era bipolar?

Mi respuesta corta es: no deberíamos.

La afirmación

Hace un tiempo vi un vídeo de Christian Gálvez dentro de la iniciativa Aprendemos juntos, del BBVA. El vídeo era atractivo y estaba bien contado, pero en un momento se afirmaba que Leonardo da Vinci era ilegítimo, iletrado, disléxico, bipolar y que padecía déficit de atención.

Y ahí me saltaron varias alarmas.

No porque Leonardo necesite que nadie lo defienda a estas alturas. Sospecho que se las apaña bastante bien desde el siglo XVI. Sino porque ese tipo de afirmaciones, dichas de corrido, convierten diagnósticos complejos en adornos biográficos.

Y eso no ayuda demasiado.

Hijo ilegítimo, sí. ¿Y qué?

Leonardo nació fuera del matrimonio. Eso parece históricamente aceptado.

Ahora bien, ¿qué aporta ese dato a la comprensión de su genialidad? Puede tener interés biográfico, por supuesto. Puede ayudar a situarlo socialmente en su época. Pero convertirlo en una pieza de una lista de “dificultades” que explicarían su grandeza resulta bastante discutible.

No todo dato llamativo explica algo.

Iletrado no significa lo que parece

Decir que Leonardo era “iletrado” también exige mucho cuidado.

Si se quiere decir que no recibió una educación universitaria clásica, o que no dominaba el latín como otros humanistas de su tiempo, podemos hablarlo. Pero si “iletrado” se entiende como analfabeto o persona sin cultura, la afirmación no se sostiene.

Ahí están sus cuadernos, sus dibujos anotados, sus observaciones, sus estudios anatómicos, mecánicos, botánicos, hidráulicos y artísticos.

Leonardo no fue un académico convencional. Pero de ahí a presentarlo como “iletrado” hay un salto demasiado grande.

Escritura especular no es diagnóstico

Leonardo escribía a menudo de derecha a izquierda, en escritura especular. Eso ha alimentado muchas interpretaciones: misterio, secreto, dislexia, rareza, genialidad en estado puro.

Pero una explicación más sencilla es que era zurdo y que esa forma de escribir podía resultarle cómoda. La National Gallery of Ireland, en una exposición de dibujos de Leonardo procedentes de la Royal Collection, señala precisamente que escribió en espejo durante su vida y que probablemente no se trataba de un código secreto, sino de una costumbre adquirida.

La escritura rara de un genio no autoriza a convertirlo automáticamente en paciente.

¿TDAH? Puede ser una hipótesis, no una certeza

Sobre el posible TDAH de Leonardo sí existen hipótesis modernas. Algunos autores han señalado su tendencia a iniciar muchos proyectos, su dificultad para terminarlos y su dispersión de intereses como rasgos compatibles con un posible déficit de atención.

Puede ser una idea interesante.

Pero una hipótesis no es un diagnóstico. Y menos aún cuando hablamos de alguien que murió hace más de quinientos años.

Diagnosticar TDAH en una persona viva ya exige una evaluación cuidadosa. Hacerlo con una figura histórica, a partir de testimonios incompletos y desde categorías clínicas actuales, exige muchísima prudencia.

Y llegamos a la bipolaridad

Con el trastorno bipolar el problema es aún mayor.

Para hablar seriamente de bipolaridad no basta con decir que alguien era creativo, intenso, irregular, brillante o capaz de trabajar en muchas cosas a la vez.

El trastorno bipolar implica episodios clínicos de alteración del ánimo: manía, hipomanía, depresión o estados mixtos. No estamos hablando de temperamento artístico ni de una personalidad excéntrica.

Si hoy los psiquiatras necesitan historia clínica, entrevistas, evolución temporal, síntomas concretos y a veces años para afinar un diagnóstico, parece bastante aventurado diagnosticar a Leonardo desde la comodidad de una frase brillante.

No digo que fuera imposible que tuviera algún problema de salud mental. Nadie puede saberlo con certeza. Digo que no tenemos base suficiente para afirmarlo como si fuera un dato.

La tentación de explicar el genio

Detrás de estas afirmaciones suele haber una tentación comprensible: explicar el genio.

Nos gustaría encontrar una fórmula. Leonardo fue grande porque era ilegítimo, zurdo, disléxico, bipolar, hiperactivo o cualquier otra cosa. Así parece que el misterio queda ordenado.

Pero quizá Leonardo fue Leonardo porque tenía una inteligencia visual extraordinaria, una curiosidad descomunal, una capacidad de observación fuera de lo común, talento artístico, imaginación técnica, disciplina intermitente pero poderosa y un contexto histórico que permitió que todo eso germinara.

Eso ya es bastante.

No hace falta convertir cada rasgo en diagnóstico.

Ni estigma ni romanticismo

Además, hay otro problema.

A veces se usan estas etiquetas con intención positiva: “mira, tenía tal trastorno y aun así fue un genio”. O incluso: “quizá fue un genio gracias a eso”.

Pero ese planteamiento también puede ser tramposo.

La dislexia no convierte a nadie en Leonardo. El TDAH no convierte a nadie en Leonardo. El trastorno bipolar no convierte a nadie en Leonardo. Y no tener nada de eso tampoco impide ser inteligente, creativo o valioso.

Los trastornos no nos hacen mejores ni peores. Pueden condicionarnos, complicarnos la vida, obligarnos a buscar estrategias, tratamiento o apoyo. Pero no son una varita mágica ni una condena moral.

El estigma también nace de las etiquetas bonitas

Normalmente pensamos que el estigma nace solo del insulto o del miedo.

Pero también puede nacer de la etiqueta bienintencionada.

Cuando convertimos un diagnóstico en una explicación total de una persona, aunque sea para elogiarla, la reducimos. Ya no miramos al ser humano completo, sino a la categoría.

Y si queremos desestigmatizar, quizá deberíamos hacer justo lo contrario: hablar con precisión, no usar diagnósticos como adornos y recordar que una persona no vale más ni menos por encajar en una etiqueta clínica.

Leonardo no necesita diagnóstico

Leonardo da Vinci no necesita ser bipolar, disléxico o tener TDAH para resultar interesante.

Le basta con haber pintado, dibujado, investigado, imaginado máquinas, estudiado cuerpos, observado el agua, la luz, el movimiento, los animales, las plantas y el rostro humano con una intensidad que todavía hoy nos deja con la boca abierta.

Si algún día apareciera un documento fiable que permitiera hablar con más fundamento de su salud mental, se estudiaría. Mientras tanto, lo prudente es no convertir sospechas en certezas.

Me imagino a Leonardo en una entrevista actual, escuchando que le preguntan por sus supuestas “taras” diagnósticas.

Y me lo imagino contestando, con cierta perplejidad:

“¿Pero no habíamos venido aquí a hablar de arte?”

Fuentes consultadas

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

10 respuestas

    1. Hola, Marcela.
      Gracias por tu comentario.
      Coincido contigo en que este señor en su charla hizo un análisis superficial y efectista. Normalmente no me habría inmutado, porque tampoco es mi estilo pasarme el día rebatiendo al prójimo, pero conociendo el trastorno bipolar y la influencia que por desgracia ha tenido en mi vida y en tantas vidas, que alguien frivolice con él comparándolo casi con una especie de variabilidad o inconstancia me resulta francamente irritante. Por eso creo que hay que hablar sobre la bipolaridad, para que se conozca realmente lo que es y se deje de jugar con estereotipos absurdos que distorsionan la realidad haciendo que la gente tenga unos conceptos delirantes que lo único que hacen es perjudicar a las personas que sufrimos el trastorno.
      Un beso, Marcela.

    2. Hola, yo he leído la biografía de Leonardo y al menos si sospecho de bipolaridad, ya que efectivamente tenia cambios de estado de ánimo bruscos, los cuales se ven reflejados en sus registros y adicionalmente la grandilocuencia muy característica de los periodos maníacos. También la costumbre de dejar proyectos a medio finalizar es otra característica de la bipolaridad. ¿Cómo lo sé? Soy bipolar y he leído libros sobre el tema que van del DSM-5 a «The bipolar disorder survival guide». Sé que uno de los síntomas de la bipolaridad es ver bipolares en todos lados, creo que Leonardo partía sus obras en estados maníacos y las dejaba inconclusas en sus estados depresivos. Muchas de las obras que completó las hizo en muchos años (creo que puede ser que cada cierto tiempo en algun período maniático). Recomiendo el libro Leonardo da Vinci, de Walter Isaacson. Leonardo bipolar y todo era un genio excepcional, y puede que haya tenido bipolaridad ciclotímica que es la más leve, porque si hubiese sido la más fuerte, supongo que estaría documentada alguna excentricidad y a lo mejor no hubiese podido desenvolverse bien en la sociedad. Un saludo y este comentario lo hago con mucho respeto a tu opinión, solo que me da vueltas la teoria que acabo de explicar en la cabeza.

  1. Cuando menciono sus estados de animo en sus registros, me refiero a sus escritos, que a comentaba cosas depresivas, ni siquiera tristes, depresivas, y en otros momentos escribía cosas que eran hasta humoristicas, y la grandilocuencia la veo en una carta que envió para solicitar trabajo a Ludovico Sforza, en donde decía que podia hacer cosas increíbles (que por su genio probablemente las hubiese logrado de alguna manera) pero que hasta el momento de escribir esa carta, no había realizado ninguna cosa de lo que prometía.

    1. Hola, Chris.
      En primer lugar, gracias por tu aportación.
      Ni se me ocurre discutir contigo porque, sencillamente, tienes muchos más argumentos que yo. Justamente los que pienso que no tenía Christian Gálvez para hacer unas afirmaciones tan gratuitas como las que hizo. Tengo la impresión de que tus conocimientos son mayores que los suyos y además tu experiencia con el trastorno te facilita la interpretación de los hechos.
      En cualquier caso, cualquier médico sabe que los diagnósticos retrospectivos, especialmente en lo que concierne a salud mental, son muy difíciles de hacer, salvo que los síntomas sean tan evidentes que canten La Traviata. Y si vivimos en una sociedad que reconoce que puede haber hasta un 4% de la población que se mueve en el espectro bipolar, al final bipolar va a ser hasta mi psiquiatra.
      Disculpa la broma.
      Un saludo y gracias de nuevo.

    2. Hola de nuevo, Chris.
      Insisto en lo que te decía antes (después). Que no es lo mismo dar «datos» que «analizar actitudes» sin demasiado criterio. Yo tengo muchos conocidos que son más «bipolares» que yo (y yo soy un Tipo I, de los que cantan La Traviata poco, pero la cantan), pero a mí no me pillarás con cambios de humor constantes ni con comportamientos impredecibles de esos que hacen a mucha gente decir de otros: «este es bipolar». Porque nosotros sabemos que no son bipolares: son imbéciles, maleducados, caprichosos, estúpidos, histriónicos… condiciones que acertadamente ni el DSM-V ni el CIE-10 consideran como síntomas de este trastorno.
      Un saludo y gracias de nuevo por estar ahí.

  2. Excelente análisis, aun no siendo experto en la materia.
    Yo en lo personal he leído muchos libros sobre Leonardo Da Vinci, incluyendo su biografía, y es la primera vez que escucho o me entero de que Leo era bipolar… Me he sorprendido y busqué información hasta que di con tu sitio. Buen punto de vista. Gracias por compartir.

    1. Hola, Leslie.
      Es que simplemente me parecieron informaciones muy atrevidas y reconozco que me inflamé un poco. No me siento capacitado para negarlas, pero creo que cuando menos son dudosas y sin duda son fruto de un sensacionalismo que no beneficia ni a la figura histórica de Leonardo ni a los bipolares. Y eso que hay personas afectadas por este trastorno que consideran que la bipolaridad es una especie de «bendición» que afecta a personas «especiales». Y eso sí te puedo asegurar que es falso: la bipolaridad es básicamente un problema de causa genética (aunque no siempre) que afecta a blancos y negros, a mujeres y hombres y, si me apuras, a listos y a tontos.
      Un saludo, Leslie.

  3. Pues a mí no me extrañaría nada que Leonardo pudiera padecer algún trastorno, ¿por qué no? Lo difícil es saber exactamente cuáles. Sobre su gran rival, Miguel Ángel, también se decía y no lo veo raro.
    Hay un libro, Marcados por el fuego, que explica la relación directa que existe entre bipolaridad y temperamento artístico. Se han estudiado los casos de los artistas anglosajones. Los hispanos están por descubrir, pero Blas de Otero, Juan Ramón Jiménez o Dalí padecían patologías indudablemente y es muy posible que nuestros místicos (Sta Teresa y San Juan de la Cruz) también. Como ellos, muchos más genios de la literatura, la música y el arte en general vivían atormentados.
    Yo sí creo en el estereotipo del genio atormentado, aunque creo que no hace falta llegar a tanto para ser un genio. Vamos, que también hay genios sin trastornos mentales.

    1. Hola, Ana.
      Tú misma te respondes en las primeras líneas cuando dices:«Pues a mí no me extrañaría nada que Leonardo pudiera padecer algún trastorno, ¿por qué no? Lo difícil es saber exactamente cuáles» Eso es exactamente lo que yo quería decir. Que un diagnóstico tan preciso de personas que vivieron hace 500 años no tiene ninguna validez y menos hecho por un profano total, como es el caso.
      Un saludo y gracias por el aporte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te puede interesar...