
IA y terapia psicológica: ¿competencia o colaboración?
La inteligencia artificial ya ha entrado en la salud mental. La pregunta es cuál será el papel que jugará y el lugar que ocuparán los terapeutas humanos.

La inteligencia artificial ya ha entrado en la salud mental. La pregunta es cuál será el papel que jugará y el lugar que ocuparán los terapeutas humanos.

Hace un tiempo lancé en el blog una pregunta muy directa: «Querido bipolar, ¿quieres mejorar tu vida?». No era un título pensado para conseguir clics,

Sufrir un trastorno bipolar lleva aparejado, en la mayoría de los casos, si no en todos, una especie de torbellino emocional que se traduce entre otras cosas en una accidentada —llamémosle así— vida sentimental. Bueno, hablo por mí, pero es que ya tengo unos cuantos años y sin quererlo soy casi un «experto» en el asunto.

Me acuerdo de que cuando comencé mi blog escribí esta frase:
«Estoy hasta el gorro del trastorno bipolar»
… y estoy convencido de que tú sientes lo mismo que yo.

Últimamente he estado pensando en ello y, la verdad, los números me parecen tan escandalosos que me cuesta asimilarlos. Ya sé que lo digo en la presentación de esta página y además mis datos provienen de varias fuentes que estimo razonablemente fiables, pero ¿realmente hay un millón de personas afectadas por el trastorno bipolar en España? Resulta difícil de creer. Somos casi tantos como un partido político y, desde luego, como un ejército, aunque en la práctica lo que somos más bien es una especie de epidemia silenciosa.

Últimamente está de moda decir de un determinado individuo que es (o que se define a sí mismo como) bipolar. La cosa es que la palabrita ha pasado al lenguaje común sin que la mayoría de la gente conozca su significado, del mismo modo que ha ocurrido con otros términos psiquiátricos como «esquizofrénico», «neurótico» o «paranoico».

puede acelerar la aparición de enfermedades psicóticas, entre las que se encuentran la esquizofrenia y, cómo no, el trastorno bipolar.

Creo firmemente que los bipolares somos, en el mejor de los sentidos, personas como las demás, es decir, (casi) normales —y digo «casi» porque el que se considere normal que tire la primera piedra—. Y no es que quiera creerlo —que, lógicamente, quiero— sino que los hechos me hacen pensar que realmente lo somos.

Dejemos las cosas claras: por si alguien todavía lo duda, sufrir un trastorno bipolar es una mierda frita. Cualquiera que lo padezca lo sabe. Y es que maldita la gracia que tiene estar bien, de repente hacer locuras un tiempo y terminar deprimido durante una temporada más larga aún. Tiene mandanga la cosa.

Dicho de manera simple, la causa directa del TAB bipolar o Trastorno Afectivo Bipolar es un desequilibrio químico que se origina en el cerebro. Su tratamiento principal, por tanto, no puede llevarse a cabo mediante psicoterapia, puesto que la solución es totalmente química. Puede que haya actitudes que corregir, pero lo que hay sobre todo son medicamentos que ingerir. Es muy importante tener en cuenta esto. Si bien la psicoterapia puede ser conveniente como tratamiento coadyuvante en los pacientes bipolares, en absoluto sirve por sí misma para generar la curación.