Opinión

Carlos Yáñez Muñoz

Salir del armario bipolar

Hoy es un día guay para mí. En realidad es un viernes cualquiera y yo, que además odio madrugar porque soy un noctámbulo empedernido, lo he empezado con una visita a mi locódromo a hacerme un análisis de sangre a primera hora de la mañana para lo de siempre, ya sabes, a ver cómo andan mis niveles de litio y qué perrerías están haciendo los medicamentos en mi cuerpo. Pero me da igual, he decidido montarme la celebración hoy, que además empieza el finde y este disfrute no me lo quita nadie.

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Carlos Yáñez Muñoz

Pandemia, confinamiento y trastorno bipolar: lo que aprendimos

Covid-19 y confinamiento afectan al Trastorno Bipolar
Tal vez te extrañe ver relacionadas una enfermedad de origen vírico como el COVID-19 con un trastorno del ánimo como el Trastorno Bipolar. En principio, no podrían estar más lejos la una del otro, puesto que ni su origen, ni su desarrollo, ni sus consecuencias tienen nada en común. Y, sin embargo, ambas se hallan mucho más relacionadas de lo que parecen. Te explicaré por qué.

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Carlos Yáñez Muñoz

¿Tiene cura el trastorno bipolar?

Responder esta pregunta es fácil y difícil al mismo tiempo. Te seré sincero: yo hace mucho tiempo que no me la hago, porque hace ese mismo tiempo que el tema dejó de importarme demasiado. Pero entiendo que si hay una respuesta esta debe ser múltiple: sí, no, depende. En realidad, puedes escoger cualquiera de las tres, porque todas tienen su parte de validez (y de falsedad, claro).

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Carlos Yáñez Muñoz

Don Quijote y la enfermedad mental: ¿delirio o literatura?

Recordaba en un post anterior que a menudo una persona necesita más de cuatro diagnósticos y más de diez años hasta ser diagnosticada con trastorno bipolar. Es obvio que, aparte de que concurran otras circunstancias, desde el punto de vista clínico la cosa no debe ser demasiado fácil.

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Carlos Yáñez Muñoz

Yo soy tripolar, no bipolar

No lo digo por liar más el tema de la bipolaridad ni por rizar el rizo por diversión, sino todo lo contrario. Pero lo cierto es que es así, que somos tripolares.

La explicación es muy sencilla: ninguno de los que sufrimos esta enfermedad estamos constantemente en una fase maníaca o fase depresiva, por muy activos que seamos y por mucho amor (es un decir) que le tengamos al trastorno. Lo más habitual es que los afectados pasemos una parte muy importante de nuestras vidas ajenos al TAB y a sus putaditas, ajenos, en fin, a la maldita bipolaridad. La mayor parte del tiempo somos normales.

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Carlos Yáñez Muñoz

Trastorno bipolar o psicosis maníaco-depresiva: el peso de las palabras

Como probablemente sabes, el TAB o trastorno afectivo bipolar, hasta hace no mucho era conocido como psicosis-maníaco-depresiva. Pero los médicos se esfuerzan para suavizar las cosas y es de agradecer, porque ser un psicótico (o sufrir una psicosis) suena bastante peor que «estar trastornado». Un hallazgo aún mayor fue sustituir por una palabra neutra («bipolar») el amenazante binomio «maniaco-depresivo», que tiene ecos como de asesinato en serie o algo igualmente truculento. Si además colocamos el calificativo «afectivo» ponemos un toque gentil y damos un paso muy eficaz para quitarle hierro al asunto.

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